Malinchismo fiscal en el futbol español
Partamos de lo básico: los futbolistas, como todo trabajador –sobre todo aquellos con altas remuneraciones- han de pagar impuestos y, de hecho, los pagan en aquellos países donde la principal característica de los sistemas fiscales es no ser un queso gruyer. Pero incluso en la Unión Europea, donde la carga fiscal es más elevada entre los países desarrollados, perviven algunos privilegios fiscales para ciertos futbolistas. La existencia de algún privilegio, siempre implica también la discriminación hacia otros.
La historia es la siguiente: a partir de 2003, en España, sede de la llamada “Liga de las Estrellas”, cuando gobernaba José María Aznar del Partido Popular, entró en vigor lo que se conocería como la Ley Beckham, pues fue ese jugador inglés uno de los primeros beneficiarios. La medida consistió en reducir de 43% al 24% la tasa de cotización a Hacienda por parte de los jugadores extranjeros en la declaración del Impuesto Sobre la Renta durante los primeros seis años de su vida laboral en España. La ley, en teoría, estaba dedicada a atraer hacia España a científicos y profesionistas quienes, a verse favorecidos fiscalmente, podrían estar dispuestos a llevar sus conocimientos al país ibérico. Era, así, un imán para el capital humano de alta calidad.
Quien aprovechó el imán, más que el sector industrial o las empresas de alta tecnología, fue el Real Madrid. Así, en 2009, en plena irrupción de la crisis económica que aún lastra a Europa y a España, el Madrid se dio el lujo de hacer la contratación más cara en la historia del futbol: pagó 94 millones de euros por Cristiano Rolando. Ese mismo año, fichó al brasileño Kaká por 65 millones de euros.
Para los jugadores, no sólo fue atractivo jugar en el Bernabéu, sino saber que pagarían una cantidad de impuestos significativamente menor. Cristiano Ronaldo llegó del Manchester United, por lo que en el Reino Unido pagaba el 40% de sus ingresos al tesoro británico, pero cuando dejó Inglaterra la tasa máxima de cotización estaba por subir al 50%.

Así que yéndose a España, Cristiano dejó de pagar el 50% de impuestos por cada euro cobrado. Hace unos meses Warrent Buffet se quejó de quesiendo uno de los hombres más ricos del mundo, pagaba proporcionalmente menos impuestos que su secretaria; Cristiano Ronaldo puede afirmar que paga la tasa mínima de impuestos al trabajo en España, es decir, el 24% que es lo que tributa un obrero de la construcción no calificado. Ni en Estados Unidos pagaría tan poco, pues ahí la tasa aplicable que le correspondería es del 35%.
Según cálculos de Ernst&Young, 1 sólo en 2009 el jugador, con ingresos brutos de 9.5 millones de euros, dejó de pagar un millón 800 mil euros al fisco gracias a la norma impulsada en tiempos de Aznar, es decir, pagó 2 millones 280 mil euros de impuestos, en vez de 4 millones 80 mil que habría tenido que cotizar de ser español.
En Alemania, la tasa máxima de cotización es del 45%; en Francia del 40%; en Italia, del 43%; en Holanda del 52% (eso quiere decir que Carlos Salcido, durante su estancia en el PSV, aprendió lo que es cotizar para el Estado de bienestar y quizá ello explique su vuelta a Coapa), y 43% en España.
Lo anterior ha dado lugar a que los jugadores de la “Roja”, campeones del mundo, como Iker Casillas, Sergio Ramos, Xavi Alonso, Xavi Hernández, Puyol, Iniesta, Villa, Busquets, Pedro, Piqué, Llorente, coticen como trabajadores normales de altos ingresos, pagando un 19% más, prácticamente la quinta parte de su salario, que lo que tributan Cristiano, Kaká, Benzema y en su momento Ibrahimovic. Ahora bien, además de los jugadores, los beneficiarios directos son los equipos, pues como negocian en bruto los contratos de sus estrellas, son los clubs quienes al final pagan a Hacienda. Entre más extranjeros contrates, menor es la carga fiscal, lo que afecta a quienes recurren a más jugadores nacionales y formados en las canteras, como sucede con el Barcelona y el Atlethic de Bilbao.
David Beckham, cuyo nombre sirvió para bautizar la ley, dejó el Real Madrid antes de que se cumplieran los seis años en que pudo cotizar en el régimen especial, de tal suerte que nunca pagó lo equivalente que su coequipero Raúl. Por cierto que Raúl, en su momento, siendo capitán del Real Madrid, apoyó una enmienda a la ley,2 propuesta por el PSOE y sacada adelante con los votos de Izquierda Unida y el Bloque Nacionalista Gallego, que entró en vigor en 2010. Gracias a ese cambio legal, todo jugador que cobre más de 600 mil euros anuales debe cotizar a la tasa máxima del 43%. Eso afectará a jugadores como Özil, quien se incorporó al Madrid en la temporada 2010-2011, pero no a Cristiano y a Kaká, pues la enmienda a la ley no tiene efectos retroactivos.
A nadie extrañe que antes de que se acerquen los fatídicos seis años en que la Hacienda española aplicará la tasa máxima, algunas estrellas de la Liga hagan sus maletas emulando al marido de Victoria, la Spicy Girl.
*Un texto por Ciro Murayama (en colaboración con Kevin Sandoval)
*Ciro Murayama: profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. Sigue a @ciromurayama en twitter
*Kevin Sandoval: estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM.


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